Ciertas posturas nos hacen creer en la felicidad.
A veces estar acostada me hizo creer en el amor.
Silvina Ocampo.
Sos como una pared,
un muro,
un montón de risas
y no me decís nada
tus risas no me dicen nada
o quizás no pueda escucharlas
o no sepa
yo soy como una pared
ladrillitos ladrillitos
se enciman, se tuercen, perfectos
ladrillitos colorados
uno encima del otro
uno al lado del otro
ladrillo y cemento
lo bloquean todo
bloquearon todo entre nosotros
somos dos paredes enfrentadas
imposible escucharnos
hablarnos
dos bloques de cosas sin forma
sin contenido
dos bloques, dos cementos
dos durezas puestas una frente a la otra
es una pelea
nos tiraron al cuadrilátero
y no supimos movernos
nadie arrinconó a nadie
enfrentados como idiotas
escuchándonos reir
y no puedo dejar de escribirte
o de pensarte
pero es eso,
quizás sea sólo eso.
¿es posible que sea solo eso?
No,
también es la cobardía,
es el miedo,
no sabemos pelear,
nos tiran a luchar y nos quedamos tiesos.
Mientras,
compartimos lo que debe compartirse:
las músicas con amigos,
las bebidas,
el amor con otros que no somos nosotros.
Qué ganas de romper la pared
la tuya,
la mía,
destruirlas,
un martillo o lo que sea
para romper todo este cemento
mientras,
quedan las risas
aunque no nos escuchemos
aunque no nos miremos
tenemos las risas
vos de tu lado, yo del mio
no podemos movernos, no sabemos,
nadie podrá jamás explicarnos porqué.
Tenemos el miedo.
Nos volvimos pared porque tenemos miedo.
Te volviste pared porque sos un cobarde
me volví pared porque soy cobarde.
Nos volvimos nada y ya no podemos quejarnos,
y mientras,
las risas,
las músicas,
los amigos.
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