lunes, 18 de noviembre de 2013

Todos los días que vengan querrán llamarse miedo

Algo así como un destello
un resplandor
un brillo que hizo llorar a todas las Cosas de afuera
a todos los Hombres.
Por un instante
se apagaron los ruidos del día
del amanecer que comenzaba
de ésos que gritaron porque la noche terminó.

Un brillo que deslumbró a las hojas que vemos desde mi balcón
que deslumbró a quienes querían
necesitaban
un domingo como cualquier otro domingo.
Ya no es domingo
ni mañana será lunes
ni el jueves será el día,
sino que todos los días que vengan querrán llamarse miedo.

Y, de este lado,
tu sonrisa
tus manos
el brillo que vos
que nosotros
logramos acá
allá
en este sentido del tiempo en el que pareciera que ciertas cosas mueren
y otras nacen.

Y queda claro que nacen
porque brillan
y se estremecen
y cambian.

Final-Comienzo.

Y me voy lejos
bien lejos
porque el Hombre sólo habla
y necesito alejarme de su ruido.
Porque dice te quiero
y no le creo.
Porque cree y piensa
y entiende y sabe

y yo quiero entender
y saber
pero sin la mentira 
y el rencor de lo dicho
de lo que se dice.

Y en la noche del brillo
yo sé
Él también sabe.
Porque no decimos
porque somos mirada
y llega el tormento

porque no necesito que el Hombre hable
sino que cante
que baile y brille
de deseo.

Y que todos los días que vengan querrán llamarse miedo.

Lejos,
estaré lejos
tratando de callar
de que todo sea como debe ser
solo silencio.
Y que todas las cosas se acomoden en un lugar
en un único momento
que devuelva los brillos a las manos de los Hombres
que hagan de sus manos el instrumento de trabajo
para la tierra.

Porque la tierra necesita a los humildes.

Y yo no creo más en el Hombre que dice.
Si es te quiero
será con las piernas entrelazadas
entregándose en la pelvis
a los dedos y a las uñas.
No será con la voz
porque la voz será del canto
igual que el pájaro.

El Hombre será pájaro

y me voy para que eso suceda.
y que sea así
sin más.

Y que el tono de su voz sea como el ronquido de la muerte: fuerte y preciso.

Es necesario el brillo
pero es necesario que yo vuele por el océano
lejos
y me sumerja en el silencio de las cosas frías
heladas
para que adentro mío callen las voces de los Hombres
que resuenan
y mienten
y dicen te quiero
cuando debiera ser un entrelazarse de piernas.
Para recuperar la Fé en el Hombre.
Para que cante y sea pájaro.
Para que el Hombre pueda brillar

ahora
después
solo brillar

sin nada más que dos cuerpos juntos haciéndolo todo por ese único brillo.

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