y nosotros
enredados entre la respiración agitada
los cuerpos mojados
la lengua húmeda
la cama la pared la madrugada
que late
afuera pasan cosas
se cae una ciudad
unos se llevan lo que es de los otros
un Bagualín se desarma bajo la lluvia
y
se enfrasca en una bolsa de ilusiones
mientras el veneno le cierra los garganta
los pulmones
pero
tal vez sea el único modo de no saberse afuera
de no ser
por un rato
esos que debieran llevarse lo que le pertenece a los otros:
los que sí pudieron
los que sí entraron
los que hoy lloran en todos los noticieros.
Hay cosas que pasan afuera
y debemos saberlo
intentar
por un instante
mágico
creer que todo lo de adentro
lo nuestro
está hecho
esta dado
para confrontar con ese afuera
para nunca entenderlo del todo
¿cómo entender la miseria
si somos los miserables que nunca necesitarán llenar la bolsa?
si no somos los desclasados
si no somos los humillados
si no somos los marginados
si no somos los hijos de la calle.
Haremos lo que se pueda
y será poco
pero hay que hacerlo
porque hay cosas que pasan afuera
y si nos mezclamos en los jugos no será por la evasión
y si nos arrastramos con las manos no será por la omisión
y si nos besamos la espalda no será por la evasión ni por la omisión
ni por distraídos
será porque sólo nos queda fundirnos
sabiendo que hay cosas que pasan afuera
inevitables
insalvables
pero verdaderas.
Bagualín tiene un fierro en la mano,
balearon a su hermano.
Hay cosas que pasan afuera
y no son Cosas
mientras adentro pasa la vida
afuera se vive
una lágrima
una gota de agua que caiga
desde algún cuerpo
en nombre de las cosas que pasan afuera.
No alcanza.
Pero debemos saberlo.
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